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Estudio ‘culpa’ a las lombrices del cambio climático

A menudo escuchamos que la ganadería es una de las causas principales de las emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante, parece que debemos fijarnos más abajo —literalmente— en el subsuelo, para encontrar a otro responsable del cambio climático: las lombrices de tierra.

Así lo indica un estudio recién publicado en la revista científica Nature Climate Change que muestra que las lombrices pueden ser una causa principal de las emisiones de gases de efecto invernadero, en lo que describe como el “dilema de la lombriz de tierra”.

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Los hallazgos podrían “dejar por el suelo” la reputación de una criatura que, pese a ser una de las menos agraciadas de la naturaleza, ha vencido muchas adversidades para abrirse camino en el corazón y mente de jardineros y ecologistas en todo el mundo, gracias a su muy defendido título como guardianas de la fertilidad del suelo.

En el estudio, científicos de la Universidad Wageningen, el CIAT y la Universidad de California-Davis revisaron literatura existente y encontraron que las lombrices de tierra —a través del supuesto acto benevolente de descomponer la materia orgánica y enriquecer el suelo— podría ser responsable de casi un tercio de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) provenientes del suelo, y del 42% de las emisiones de óxido nitroso, que es considerado un gas de efecto invernadero 300 veces más potente que el CO2.

Un punto crucial es que además cuestionan la idea ya generalizada de que las lombrices de tierra ayudan a capturar el CO2 en el suelo, pero al contrario, encontraron que ellas pueden contribuir al calentamiento global mediante la liberación de CO2 del suelo hacia la atmósfera.

Pero eso no es todo: el estudio también cuestiona las cada vez más populares prácticas agrícolas de “cero labranza” que evitan el arado con el fin de proteger la estructura del suelo, pero que a la vez ayudan a preservar los hábitats de las lombrices de tierra, con lo cual se les facilita que se sigan desarrollando. Esto, sumado al creciente uso de abono orgánico —un verdadero banquete para las lombrices de tierra— podría disparar aún más sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Un tema resbaladizo

Sin embargo, de acuerdo con Steve Fonte, científico de suelos del CIAT y uno de los autores del estudio, cuando se trata de “echarle el agua sucia” a las lombrices, estas todavía tienen muchas opciones para “salir limpias”. “Estos son hallazgos realmente importantes que desafían un consenso mantenido por mucho tiempo acerca de la función exacta de las lombrices en la mitigación del cambio climático”, afirma.

“Aun así, las lombrices de tierra definitivamente no deberían ser vistas como plagas —siguen siendo vitales para la productividad de las fincas y la seguridad alimentaria. Ayudan a mantener en movimiento los nutrientes a través del suelo, suministrando alimento para las plantas; y mejorando la fertilidad del suelo, también pueden reducir la necesidad de emplear fertilizantes químicos. Pueden ayudar a restaurar rápidamente tierras severamente degradadas para lograr que vuelvan a ser productivas, lo cual, para un pequeño agricultor, puede significar la diferencia entre una cosecha perdida y una cosecha abundante”.

Para el Dr. Fonte, todavía nada es definitivo: “Aunque nuestros hallazgos son inquietantes, se basan en su mayoría en estudios de laboratorio y, en gran parte, ignoran el potencial de los beneficios de las lombrices de tierra para el crecimiento de las plantas y el uso del nitrógeno, lo cual podría contrarrestar las tendencias negativas aquí observadas”.

Si bien investigaciones posteriores podrían ayudar a reivindicar a la humilde lombriz de tierra, podría pasar algún tiempo antes de que la criatura “recupere” su buena reputación.

*

“Greenhouse-gas emissions from soils increased by Earthworms” por Ingrid M. Lubbers, Kees Jan van Groenigen, Steven J. Fonte, Johan Six, Lijbert Brussaard y Jan Willem van Groenigen, fue publicado en Nature Climate Change el 3 de febrero de 2013.

*Tomado del Blog de Noticias del CIAT.

  • Carlos Guillermo Meléndez

    Buscar el orígen del calentamiento global en las actividades antrópicas, las de las lombrices de tierra u otros un desenfoque porque algo de talla planetaria probablemente necesite un orígen de talla mayor. Se ha reportado que durante muchísimo tiempo a escalas de siglos y milenios no ha existido una relación directa entre las concentraciones atmosféricas de CO2 y la temperatura del aire, y durante lapsos amplios ha sido indirecta, y que probablemente esta temperatura sea una función directa de la actividad solar. De todas maneras es interesante descubrir la existencia de un aporte significativo de CO2 por estos anélidos a la atmósfera, que entre el colectivo de gases de efecto invernadero GEI se ha reportado que es el que menos impacta. Se ha reportado que es el vapor de agua el que genera más efecto invernadero porque absorbe los rayos infrarrojos, mucho más que los demás GEI, importantes también (C02, NOx, CH4 y clorofluorocarbonos). CG.

    http://cgmelendez.webs.com

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